White Widow

WHITE WIDOW: LA LEYENDA DE LOS COFFEESHOPS HOLANDESES

Se pueden contar con los dedos de una mano las variedades que han alcanzado una fama comparable a la de la White Widow. Una híbrida potente que tenía un increíble sabor y era muy fácil de cultvar, la White Widow, enseguida se convirtió en una cepa popular entre consumidores y cultivadores. Hizo su primera aparición en la escena cannábica a mediados de los noventa, y ha conseguido el estatus de leyenda entre los consumidores de cannabis de todo el mundo.

Sus orígenes son inciertos, ya que muchos han reclamado la creación de la White Widow. Se sospecha que la primera White Widow llegó de Green House Seed Company al experto cultivador Shantibaba. También se cree que la primera White Widow fue un cruce entre dos variedades puras: una sativa brasileña y una índica india. Sin embargo, la incertidumbre respecto a los padres originales ha dejado a la White Widow envuelta en misterio.

La White Widow florece dando lugar a densos cogollos de color verde claro, con su famoso recubrimiento blanco de tricomas repartido en las hojas a su alrededor. Su apariencia no pasa desapercibida, ya que la White Widow suele destacar en cualquier cultivo. Como cruce estable de genéticas puras, la White Widow es resistente a cambios en las condiciones climatológicas y exige menos cuidados que otras variedades, convirtiéndola en una gran alternativa para tu cultivo si estás empezando a coger experiencia en esto.

AROMA, SABOR Y EFECTO DE LA WHITE WIDOW

El olor de la White Widow es increíblemente intenso y muy rico, con algunos regustos a pino y tan sólo un suave matiz picante. Una vez fumada, su delicioso sabor es dulce y afrutado, dejando atrás un ligero gusto azucarado. A pesar del sabor dulce de la White Widow, sin duda pega fuerte, así que la tos parece inevitable.

Inmediatamente después de fumar, experimentarás una inyección de energía y euforia, dejándote lleno de vitalidad, con ganas de conversar y muy creativo. Si sufres ansiedad o estrés, puedes decirle adiós con tan sólo unas caladas de White Widow.

Sin embargo, al cabo de un rato, los efectos se vuelven más pesados y quizás termines pegado al sofá, si es que no te has puesto ya a hacer algún tipo de actividad. Por supuesto, quedarte o no profundamente relajado en el sofá depende de muchos factores: cómo la consumes (fumando, vaporizando, comestibles, etc.), tu nivel de tolerancia y cómo haya sido cultivada.

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